En
el año 1988 un día como hoy nació un niño muy bueno e inocente. Él sólo quería ser
y hacer feliz. La inocencia la fue perdiendo poco a poco desilusionándose de
las cosas asquerosas que ocurren a su alrededor. Sin embargo dentro de toda esa
podredumbre hay cosas buenas y por esas cosas se debe seguir adelante.
La
época más triste o el año que no debió de llegar sin duda alguna fue el 2009,
por cosas que prefiero no contar. Un año horrible, por suerte ya pasaron
algunos años, y, si es cierto aquello que dicen: lo que no mata fuerzas te da.
La
universidad te marca más a comparación de la secundaria sin duda alguna; tus
ideas, emociones y sentimientos ya son más claros, aprendes bastante pero también
te enfermas. Dialogar con los docentes y amigos es interesante aunque ellos no
tengan fe que acabes con ellos tus estudios superiores.
Hoy
en el 2013 ese niño dejo de ser muy bueno para ser muy perseverante, 25 años de
estar en este mundo con muchas batallas ganadas y algunas perdidas, la guerra
por la superación aún sigue. Como no hablar de mi madre en esta fecha, la señora
que reniega mucho y quiere más. Sí, mi padre es un don Juan, pero es un mejor
papá.
Tengo
ya muchos sueños realizados pero faltan algunos, sin embargo me siento muy
feliz tengo trabajo, amigos y a toda mi familia apoyándome, por el momento es
lo único que necesito…

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