Recientes trabajos de arqueología están permitiendo conocer aspectos
ocultos de la religiosidad de la civilización más antigua de América. Lo más
saltante es la aparición de una figura de un batracio con manos humanas que
representaría a la fertilidad.
A las afueras del pueblo de Végueta, a pocos minutos de Huacho, se
encuentra Vichama, sitio arqueológico de la civilización Caral. Es en este
lugar donde se ha hallado, hasta el momento, el más antiguo ídolo en forma de
batracio del país.
Así lo informa el arqueólogo Carlos Bacigalupo, encargado del lugar por el
Programa Especial Arqueológico Caral Supe (PEACS). El especialista añade que
este ser es probablemente la más temprana representación del culto andino a los
sapos como portadores de lluvias y fertilidad.
Hace unos años, el PEACS, liderado por la doctora Ruth Shady, empezó a
trabajar este lugar para prevenir su destrucción y posible huaqueo. En sus 136
hectáreas de extensión se le dio atención a las áreas afectadas por alguna
intervención contemporánea. Una de ellas es la zona de la llamada pirámide de
las Cornisas, la que sufrió una excavación informal en la década de 1970.
En 2011 se descubrió en su cúspide el inicio de un grabado en bajorrelieve.
Solo unos pocos centímetros estaban expuestos. Al resto lo cubría una capa de
relleno.
Tatiana Abad, arqueóloga a cargo del sector, nos explica que se decidió
mantenerlo tal cual para evitar su deterioro.
Sin embargo, con el tiempo el material de relleno empezó a ceder. Obligados
por las circunstancias, tuvieron que iniciar trabajos de excavación.
La sorpresa fue descubrir, luego de retirar las capas de arena, una figura
singular. Se trata del rostro de un batracio con manos humanas, hecho en
altorrelieve con arcilla. La incisión que se conocía previamente era el inicio
de un rayo que termina en el cráneo del sapo.
Resurgir de un ídolo
Abad comenta al Diario Oficial El Peruano que esta estructura pertenece al
periodo menos antiguo de este asentamiento, alrededor de 1,800 a 1,600 años
antes de Cristo. Corresponde a dicha época los frisos y demás decoración que
caracteriza el lugar. Algo anterior es el altorrelieve en forma de rostro
humano hallado en una pared interior del área baja de esta misma edificación.
Una hipótesis que se baraja es que este ídolo en forma de batracio se
relacione con la numerosa cantidad de esqueletos de sapos hallados en una
pirámide cercana.
Otros descubrimientos recientes son la evidencia de un sacrificio humano en
la pirámide del cuchillo y el de una huanca en la de la chacana o las
shicras.
En el primer caso se trata de un cráneo seccionado por medio de un objeto
lítico. El segundo elemento es una piedra que sirve de herramienta para el
estudio astronómico. En ella se ve el dibujo de la Luna.
Sitio ceremonial
De acuerdo a los especialistas del Proyecto Especial Arqueológico Caral
Supe, la pirámide de las Cornisas contiene mayor reunión de elementos
decorativos que otros del complejo de Vichama por ser este un sitio público
ceremonial.
Por ejemplo, se encuentra en esta edificación gran cantidad de hornacinas
usadas para el culto. Hicieron notar que el empleo con fines religiosos de este
componente arquitectónico se mantuvo en el mundo andino incluso hasta la época
inca.
fuente: elperuano.com.pe

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